4 de noviembre de 2011

Acerca de peces, Darwin y tópicos relacionados. Primera parte

Recuerdo cuando, de adolescente, mi mamá nos dio unos pececitos de cartón azul que tenían escritos por detrás ΙΧΘΥΣ, y entonces nos explicó que era el “Ichthys” palabra griega que significa “pez”. Los primeros cristianos, en los tiempos de persecución que sufrieron al comienzo de la Iglesia, usaban este símbolo para referirse a Jesús, puesto que cada letra de la palabra podía descomponerse en una especie de acróstico: Iota (I) correspondería a  la primera letra de Jesús (Iesous), Chi (X) es el comienzo en griego para Cristo (Christo, El Ungido), Theta (Θ) sería la primera letra de Theos (Dios), Ypsilon (Y) por Yioc (Hijo) y Sigma (Σ) inicia la palabra Soter (Salvador). De este modo las letras de la “vulgar” palabra pez, en griego podrían también significar: “Jesús Cristo, Hijo de Dios, Salvador”. Por tres siglos los primeros cristianos marcaron con este símbolo (que aún se conserva en algunas tumbas y otros sitios) lugares de encuentro. También  lo usaron como “contraseña” para reconocer a correligionarios dentro de una sociedad que los perseguía sin misericordia.
El símbolo del pez, por supuesto, también está profundamente insertado en el cristianismo, y no hay que ser un estudioso para recordar varios pasajes de la Biblia donde aparecen peces. Comoquiera, es una bellísima analogía y un símbolo que lleva una gran carga emotiva para cualquier cristiano. Mi mamá nos dio este pequeño pez de cartón cuando íbamos a las “Escuelas al Campo” (NOTA para los que leen esto y no son cubanos: Así se llamaba en Cuba al programa que enviaba los estudiantes de los grados 7-12 a trabajo obligatorio en el campo por 30-45 días cada curso escolar). En la Cuba de los años 70-80 del pasado siglo, donde la sociedad atacaba con fuerza y con saña a las personas que tuvieran creencias religiosas, llevar un pececito como éstos era casi como sentir la experiencia de aquellos primeros cristianos.


El tiempo pasó, las circunstancias cambiaron, la vida continuó. Y hace unos meses tuve oportunidad de comentarle este tópico a nuestra hija Ana. Estábamos en nuestro carro y habíamos parado en un semáforo. El carro delante de nosotros tenía una calcomanía (“Sticker”, como lo llaman en Inglés) con el famoso pez, aunque las letras griegas se habían sustituido por “Jesus”, lo cual hace mucho más fácil comprender el simbolismo. Rápidamente le expliqué la historia y le dije que, probablemente, las personas que estaban allí eran cristianas. Ana me respondió con una frase típica de su edad y cultura canadiense: “Cool!” ("que tiene onda", sería la mejor traducción que se me ocurre). Como cualquier símbolo, es muy fácil de asimilar y recordar, y ciertamente Ana lo guardó muy bien en su mente.
Semanas después, y parados en otra luz roja me dijo: “¡mira papá, el carro que está delante de nosotros lo manejan cristianos!”. Sonriendo miré donde me indicaba y, ciertamente, en la defensa del carro delante de nosotros se veía pegada una especie de pez. Sólo que era un pez algo diferente. Me acerqué un poco más (mi vista no es la mejor, ni siquiera con espejuelos) y pude entonces ver que era un "pez" con dos patas y dentro decía: ”Darwin”. De pronto se me encendió el cerebro y le dije: “Ana, me parece que ése es un símbolo algo diferente. No precisamente para proclamar la fe en Dios, sino quizás todo lo contrario”.
Ana se quedó perpleja esta vez, y yo le expliqué que, probablemente, esto era una parodia del antiguo símbolo del pez. Y el nombre de Darwin, así como el pez con patas, se referirían a la teoría de la evolución. En conjunto, esto podría más bien ser un símbolo para proclamar el ateísmo, y criticar o burlarse de las creencias religiosas. “¿Cómo podría ser esto?”, se preguntó mi hija. “En realidad NO HAY NINGUNA RAZÓN para contraponer la teoría de la evolución con la aceptación de Dios”, respondí yo.

Pero este es un tema largo y complicado de explicar, así que prometí responderle en detalle más adelante. Finalmente hoy es que me siento a escribir para comentarle a mi hija sobre estos temas, y pensé que a lo mejor puede ser de interés para los lectores del blog. Si es así, los invito a continuar leyendo la próxima parte de este escrito, donde me adentraré un poco más por este camino. 

[NOTA: Escribiré no sólo como padre y como católico, sino también como científico. Soy biólogo, con un doctorado en Entomología y 20 años trabajando como biólogo en universidades y centros de investigación de Cuba y Canadá].

7 comentarios:

Abby dijo...

¡Estoy esperando la segunda parte con tremendas expectativas! Si algo tiene el mundo actual es que hay miles de voces y de opiniones, y entonces nuestras propias voces e ideas pueden quedar opacadas, pero hay que saberlas sostener y defender, sin fanatismos, sin creernos que somos los únicos poseedores de la verdad, pero firmemente, con convicción. Así que adelante, si otros vociferan, nosotros simplemente decimos con firmeza.

vero dijo...

guau interesante los niños tienen que estar bien informados sobre estos temas

Tere y Jose dijo...

Muchas gracias, Vero, por tu comentario y por visitar nuestro blog. Nosotros escribimos una segunda parte del tema, y en las próximas semanas continuaremos ocn el tópico.

Feliz año nuevo y todo lo mejor del mundo para ti y tu familia.

Anónimo dijo...

Estoy preocupado, seria bueno contar con la prometida segunda parte del relato. Hasta donde tenía entendido el creador lo hizo todo de zopetón por lo cual ese tal Darwin no sabe de que habla!! y ponerle pies a los peces contradice nuestras creencias y podemos confundirnos.

Tere y Jose dijo...

Hola Anónimo:
¡Muchas gracias por leer nuestro blog y por tu comentario!
Yo sí añadí un segundo ecrito acerca de Darwin (puedes leerlo aquí: http://venconnosotrosacaminar.blogspot.ca/2011/11/acerca-de-peces-darwin-y-topicos.html).
De todos modos el tema no ha sido agotado ni mucho menos. Prometo seguir escribiendo en las próximas semanas.
¡Gracias de nuevo por inspirarme a volver sobre el tema!
Con afectos,
Jose

Eelece dijo...

Un científico creyente, no me parece lógico.

Tere y Jose dijo...

Hola Eelece,

Gracias por escribir en nuestro blog -y me disculpo por no haber añadido algo en un largo tiempo... complicaciones de la vida, pero quizás pronto pueda tener tiempo para volver a escribir allí.

Yo me imagino que tu sepas que hay MUCHISIMOS cientificos creyentes. No solo en la actualidad, pero también a lo largo de la historia humana. Yo soy un científico titular de la Coleccion Nacional de Insectos de Canada, en Ottawa, he publicado 84 artículos científicos, he descrito 322 nuevas especies de insectos, fui académico titular de la Academia de Ciencias de Cuba, y soy miembro de numerosas instituciones científicas -puedo enviarte enlaces a todas estas cosas, si es que dudas de lo que estoy diciendo. Tengo un doctorado (PhD) en Ciencias Agrícolas, una maestria (MSc) en Agrolecología, y una licenciatura (BSc) en Biología.

La concepción de que es 'ilógico' ser creyente y científico a la misma, vez nace del desconocimiento -y tambien, desgraciadamente, del lamentable ejemplo de ciertos creyentes que niegan el valor de la Ciencia, y se aferran a interpretaciones literales de la Biblia, o a otros conceptos oscurantistas... Pero no hay nada más lejos de la realidad.

Si te interesa, podemos seguir conversando de estos tópicos, ya sea en privado o a través del blog, como mejor te convenga.

Un abrazo,
Jose